Haz que tu categoría de Monotributo sea tu aliada.


¿Qué relación hay entre tu categoría de monotributo y tus ingresos bancarios? ¿Y por qué deben ser coherentes?

Aunque parezcan mundos separados, tu categoría de monotributo y los ingresos que se registran en tu cuenta bancaria están íntimamente relacionados. La AFIP lo sabe, y vos también deberías saberlo.

Cuando te inscribís en el monotributo, elegís una categoría que establece cuánto facturás al año. Esa elección no es solo una formalidad: implica un compromiso fiscal. Es decir, declarás que tus ingresos no van a superar cierto límite anual, y en base a eso se calculan tus aportes impositivos, jubilatorios y de obra social.

Pero si luego la AFIP ve que tus movimientos bancarios no coinciden con lo que declaraste —por ejemplo, si ingresan a tu cuenta cifras muy superiores a las que corresponderían a tu categoría— salta la alarma. ¿Por qué? Porque esos ingresos podrían significar que estás subdeclarando tu actividad económica para pagar menos impuestos. Y eso, aunque sea por desconocimiento, puede llevar a una exclusión del régimen simplificado y al pase automático al régimen general, con todo lo que eso implica: IVA, ganancias, y un nivel mucho más alto de fiscalización.

Por eso es fundamental que exista coherencia entre lo que facturás, lo que declarás y lo que efectivamente entra a tu cuenta. Hoy la AFIP cruza información bancaria, compras con tarjeta, pagos electrónicos y hasta billeteras virtuales. Ya no alcanza con decir: “yo facturo poco, pero me entró plata por un préstamo de un amigo”. Todo tiene que estar respaldado, documentado y, sobre todo, explicado de manera lógica.

Entonces, si estás en el monotributo, revisá bien tu categoría, tus ingresos reales y tus movimientos bancarios. Ser coherente no solo evita sanciones: también te da tranquilidad.


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