🔍 ¿Qué es la inflación estructural?
La inflación estructural no es la que ves en el índice mensual del INDEC. Es la inflación de fondo, la que se repite año tras año aunque no haya shocks externos. Es como una fiebre crónica del sistema económico argentino.
Surge por causas profundas, estructurales, que están enquistadas en el modelo productivo del país. Algunas claves:
- Baja diversificación productiva: Argentina depende mucho de pocos sectores (campo, energía, algo de industria) y eso genera cuellos de botella.
- Concentración económica: pocas empresas controlan precios clave (alimentos, medicamentos, energía).
- Dependencia del dólar: muchas variables internas dependen del precio del dólar, incluso en productos que se fabrican acá. Eso genera “inflación por expectativa”.
- Mercado oligopólico: si los formadores de precios deciden remarcar, pueden hacerlo sin mucha competencia que los frene.
- Estado bimonetario de facto: las familias y empresas piensan en pesos, pero ahorran y deciden en dólares. Esa puja permanente entre monedas genera presiones inflacionarias.
📈 ¿Y qué es la inflación que publica el INDEC?
Es la inflación de precios al consumidor (IPC): mide cuánto aumentan, mes a mes, los precios de un conjunto de bienes y servicios. Es el “termómetro”.
Pero no mide por qué suben esos precios. Solo dice: subieron.
Es como mirar el humo sin ver el incendio.
🎯 ¿Por qué importa entender la diferencia?
Porque si el problema es estructural, no se arregla solo con medidas monetarias (como cortar emisión o subir tasas). Se necesita:
- política de precios regulados,
- desarrollo productivo local,
- desdolarización de la economía,
- y sobre todo, poder político para enfrentar a los que remarcan por deporte.
Y ahí está la trampa de Milei: te dice que la inflación es culpa del gasto público o de “la casta”, mientras deja suelta a la verdadera casta: los que fijan precios desde las grandes corporaciones.
