Con gobiernos de derecha el turismo nacional no funciona


Es una consecuencia directa de cómo se maneja el tipo de cambio y el poder de compra de los trabajadores.

La industria turística es consumo y, como todo consumo, depende de cuánto dinero tiene en el bolsillo el trabajador y de cuánto le rinde. Cuando esa relación se desordena, el turismo cae.

Uno de los factores centrales es el tipo de cambio. Si el dólar queda quieto y no acompaña la suba de precios, que además es en una proporción mucho mayor, eso genera una distorsión, ya que Argentina empieza a sentirse cara en relación al dólar.

Si una familia quiere tomarse unos días, hace cuentas simples: evalúa el alojamiento, la comida, el transporte. Compara con un viaje al exterior y, cuando el dólar está atrasado, prefiere irse afuera.

Viajar dentro del país pierde atractivo, mientras que viajar al exterior comienza a verse como una oportunidad.

El resultado es concreto: menos turismo interno, menos consumo en destinos locales, menos actividad en economías regionales (restaurantes, artesanos, guías, transporte, pequeños emprendimientos que viven del movimiento turístico).

Pero hasta acá, el análisis aplica principalmente a quienes logran ahorrar algo de dinero para vacacionar. ¿Qué pasa con todos esas miles de familias que ya no cuentan dinero disponible para el ocio?

En gobiernos de derecha ocurre además otro fenómeno: hay pérdida de empleo, los salarios no se actualizan al ritmo de los precios, aumentan los alimentos y los servicios. El trabajador que en otros contextos podía tomarse unos días de descanso, directamente deja de hacerlo o reduce al mínimo cualquier gasto vinculado al ocio.

El turismo necesita circulación de dinero dentro del país. Necesita que el gasto sea posible y tenga sentido para quien decide viajar. Cuando esa relación se rompe, el turismo deja de funcionar.

¿Por qué se hablaba de récords de turismo en épocas de gobierno peronista?

Los gobiernos peronistas, no sólo cuidan los puestos de trabajo, vigilando el salario de los trabajadores para garantizar el consumo, sino que también suelen establecer una actualización del tipo de cambio de manera previsible, con un ritmo conocido. Esa previsibilidad permite a los empresarios del turismo planificar precios, costos y servicios.

Al mismo tiempo, un tipo de cambio que acompaña la evolución de los precios encarece los viajes al exterior para los argentinos, lo que orienta el gasto hacia el turismo interno.

Ese equilibrio sostiene el movimiento dentro del país y fortalece toda la cadena turística.

El impacto de los aumentos en la energía, en los servicios y en los costos operativos de hoteles y restaurantes también incide directamente en el sector, aunque ese desarrollo merece un análisis específico. Qué importante sería que los empresarios del turismo hicieran una marcha todos los miércoles frente a plaza de mayo, porque al igual que los jubilados, están siendo, muy maltratados.


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